Soy
Soy día,
un foco que ilumina la vida que se viste y
muere.
Soy día que muestra las grandezas humanas,
día que muestra ocultas sus miserias.
Allí soy blanco,
del padre, el hijo y el espíritu santo,
amén.
Soy blanco del dedo acusador y prejuicioso,
del cambio de acera y la cabeza gacha y la
mirada esquiva.
Entonces soy negro,
el filtro de un tabaco encendido que
agoniza en boca blanca.
Soy negro consciente de rabia inconsciente,
la historia que se repite y vuelve y siento
y me resiento.
Soy noche,
brillos infinitos de muertes desnudas que
se expanden vivas.
Soy noche que empequeñece lo humano,
noche de cabeza en alto escapando lo
mundano.
Allí soy Eshu,
dueño de mi destino, de la piedra y el
camino, ashé.
Soy rey de la esquina y santo sin devotos,
escojo el rumbo sin miedo ni culpa ni
vergüenza.
Entonces soy yo,
oculto entre ropajes de pieles, historias y
pensa-miento.
Soy ranura de puertas, grieta de muros
infranqueables,
a punto de salir, a punto de romper.
Optimismo
Cada mujer que venga a hablarme de igualdad,
le diré que no hay mejor marcha que dejar
de parir.
Cada negro que venga a hablarme de racismo,
le diré que no habrá blanco cuando acabemos
con el último negro.
Cada ambientalista que venga a hablarme de
contaminación,
le diré que ya no hay manera de sacar al
ambiente del medio.
Cada religioso que venga a hablarme de fe,
le diré que no hay más dioses que los
hombres.
Quiero abortar toda idea bienintencionada,
toda idea liberadora, toda falsa esperanza.
Quiero quitarle a la vida el privilegio de
la agonía,
quiero una eutanasia definitiva para el
mundo enfermo.
Mis enemigas son las utopías,
promesas de amor adolescente.
Mis enemigas son las distopías,
fotocopia barata de un presente sin futuro.
Julián Santiago
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