Al asistir a estos cursos de literatura, no pretendo ser una literata, solamente aprender a escribir correctamente y que las personas que lean lo que escribo entiendan lo que quiero decir en el relato y que este sea ameno.
Me enfrento a un relato en el cual la levitación sea centro o la referencia de el mismo. Solamente me he enfrentado con este hecho cuando en el colegio nos hablaban de la levitación de los santos como algo extraordinario que se daba cuando esas personas estaban en extasis ante el Señor.
Pero no sólo hay levitación en el hecho de los Santos. Dentro de la naturaleza hay muchas cosas que levitan, levitan sin que nosotros pensemos en ello, sin darnos cuenta, sin ir muy lejos hemos vivido siempre con cosas que levitan a nuestro alrededor, levitan en silencio sin que siquiera ellos nos adviertan de lo que están haciendo.
Puedo empezar mencionando al astro más importante de la Tierra ¡ el astro Sol! Sin el no existiría la vida en la naturaleza. El nos da el calor tan necesario para el andar día a día, el desarrollo de todo lo que vive en el mundo. Él es el responsable del crecimiento de las plantas, de nuestros cultivos, de la luz del día y de tantas cosas, casi innumerables, es el causante de la formación de las nubes a consecuencia de la evaporación del agua de la tierra que se quedan suspendidas en el firmamento levitando, hasta que en algún momento, el adecuado, rompan y caigan en forma de agua, tan necesaria para cumplir con una de las necesidades de la humanidad. Y de este astro sol podríamos, sobretodo los eruditos, hablar largo y tendido.
¿Y la luna? ¿Que pensamos sobre la luna? Mucho se ha escrito sobre ella contando sus beneficios para la naturaleza. Su influencia en la vida diaria de las personas, en la personalidad de cada uno de nosotros, en las mareas del mar que suben y bajan por la gravedad de la luna. Se han escrito poemas maravillosos, se han pintado cuadros increíbles. ¡Es la novia del firmamento!
¿Y las estrellase? Incontables, brillantes, también levitan en el cielo. Inspiradoras de cuentos. En momentos tristes por la falta de un ser querido buscarle entre ellas e incluso reconocerle en la que nos parece más brillante y hermosa. Cuantas veces ante una noche estrellada, me quedo ensimismada mirándolas y contemplándolas. Más de una vez han llegado a inundar mi alma al contemplar tanta belleza.
Y si sigo pensando en cuantas más levitaciones hay a nuestro alrededor creo que mis pensamientos son levitaciones de mi mente que se van, no tengo conciencia de a dónde pero si se que salen de dentro de mí y quizás se queden en el cielo cerca de las estrellas.
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