sábado, 4 de noviembre de 2017

La bala de Aisha



      Dejo la gargantilla sobre la mesita del hotel.La diminuta figura esculpida con la bala de Aisha.
-"Es todo cuanto he podido hacer",me dijo el orfebre.
Era perfecta y hasta hoy no me desprendo de ella.
Me pregunto si mi decisión es la correcta,pero vuelvo.Vuelvo por la misma razón por la que un día partimos.Amor.
Habíamos tenido suerte.Libertad.¡Cuánto duele ahora esta palabra!
Con mi familia aterricé en un paraíso.Era una niña.
En el cole las chiquillas formaban corro entorno mío ."Como la sirenita,como la sirenita"decían alegres.Yo no entendía su alegría.El profe nos había contado anécdotas de la escultura y siempre me venía a la memoria la imagen de la sirenita decapitada,como la habían dejado los malhechores.Más tarde entendí que me lo decían por el bronceado de mi piel.

   Acaricio mi pequeña sirenita por última vez.¡Cómo me gustaría devolvérsela a Aisha! Esa era su bala.
Apremiada por los del traje verde,Aisha había colocado su canana del revés.Yo encontré la bala  cerca de la puerta del colegio cuando salí de mi refugio.A Aisha ya se la habían llevado.

    Guardo cuidadosamente el sacaleches en la maleta.Es ligera,pero pesa tanto....Guardo la llave en el monedero,bajo la túnica.
     El aeropuerto a media hora.Luego,dieciocho horas más de libertad.
     Adiós Amsterdam.Vuelo a Mogadiscio.

Manuela

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