La rosa de los vientos
Coincidí con ellas en el modulo 4, todas las presas embarazadas éramos recluidas allí. Cuando entraba alguna nueva ya sabíamos cual había sido su delito, la primera en entrar fue Marina, así se llamaba, estaba allí por asesinato, parecía tan desvalida que nadie habría dicho que se trataba de una asesina.
Cada mañana la funcionaria descolgaba del manojo de llaves de su cintura la que abría nuestra celda, entraban con el bebé y el saca leches, Marina rechazaba al bebé y tomaba el sacaleches.
Marina llevaba ya varios días encerrada, y repetía sin cesar, las palabras del juez; “debemos condenar y condenamos a Marina Calonge, en concepto de autora de un delito de asesinato tipificado en el Código Penal; concurre en la acusada la circunstancia atenuante de locura transitoria'. Ciertamente parecía haber perdido el contacto con la realidad.
Tiempo después comenzó a recordar y me contó como su hermana y ella habían convertido el pequeño negocio familiar de exportación de frutas que heredaron de sus padres en una gran empresa, como habían multiplicado por tres las cifras de ventas. Recordó aquella noche, la del asesinato, cuando decidió quedarse en el piso que la empresa tenía alquilado en la ciudad, porque estaba demasiado cansada para conducir hasta casa y el vuelo de vuelta de Juan, se había retrasado, así que nadie la esperaba. Cuando Juan y ella se conocieron, aquel piso era su lugar de encuentro. El era entonces un insignificante empleado de la empresa, pero con su ayuda había llegado a ser uno de los socios, a pesar de las reticencias de su hermana, y del resto de la familia que nunca confió en él. Ultimamente se habían distanciado, cada vez se alargaban mas sus viajes de negocio y sus estancias fuera, por ese motivo aún no le había dicho que estaba embarazada, pero tenía intención de hacerlo en cuanto él regresara. Abrió la puerta del apartamento y los encontró, tendidos en la cama, la cabeza de ella sobre su pecho. Luego, Juan farfullando palabras que no llegó a entender, notó como la sangre se agolpaba en su cabeza, abrió el bolso, sacó el arma y escuchó el sonido del disparo, como algo lejano, como si ella no fuera su autora. Fue consciente de lo que había hecho al oír los gritos, de aquella mujer que minutos antes yacía recostada sobre el pecho de su marido, y que luego se agarraba a la camilla en la que yacía él. Mientras la esposaban alcanzó a ver, la rosa de los vientos tatuada en su muñeca derecha, una rosa de los vientos en cuyo norte había escrita una J, él era su norte. Notó el frío de las esposas en sus muñecas, y no había dejado de sentirlo desde entonces. Juan murió durante el traslado al hospital. Y ella dió ,a luz una niña a la que alimenta contra su voluntad.
Dos meses después llegó Rosa, se la acusaba de un delito contra la salud pública, por trafico de drogas, estaba a punto de dar a luz, su aptitud era altiva, transpiraba seguridad en sí misma desde que la vimos llegar caminando por el pasillo que la llevaba a la celda vecina. Había conocido a Juan el día que cerraron su primer negocio y al cabo de unos años su padre lo había convertido en el primer lugarteniente de la organización criminal que ambos dirigían. Juan fue el hijo que su padre siempre quiso tener. Se hizo con el control de todos los envíos hasta el día de su muerte,. El negocio de importación de piñas del que era socio les facilitaba la exportación de la droga a Europa de forma rápida y segura, La muerte de Juan, de la que ella fue testigo presencial hizo sospechar a la poli sobre sus negocios, pero el último alijo ya había salido del puerto rumbo a Barcelona. Cuando los perros de la policia entraron en el barco y se dirigieron a la bodega, fue demasiado tarde para huir. Sus abogados habían conseguido evitarle la prisión hasta la celebración del juicio, pero había sido finalmente condenada y estaba ya a punto de entrar en la celda. Le acaban de quitar las esposas, dejando a la luz un tatuaje que simbolizaba la rosa de los vientos, cuyo norte apuntaba una J.
Ese día Marina comenzó a afilar su cuchara, mientras esperaba la ocasión para abordarla, días después coincidieron en las duchas. Pronto será juzgada por doble asesinato.
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