miércoles, 15 de noviembre de 2017

SILICON MILK

SILICON MILK
Dos noches después que Marvin hubiera regresado de Nueva York a su querida y amada tierra de Luisiana, estaba de pié mirando con fijeza a su esposa: ─Antes que nos entreguemos a los ceremoniales nocturnos tengo que contártelo. Sé que estos días he pensado demasiado en mí mismo. Espero que no estés preocupada por eso. Mi amor por ti es sincero, confieso que me muero de ganas por contártelo, pero necesitaba estos dos días para que las palabras que dije, como cabriolas flotantes, se asentaran en la cabeza. ¿Lo entiendes Lauryn? : Este es el discurso con el que agasajé a los congresistas negros desde la tribuna de oradores del Unión Capitolio de Nueva York.   ¿Quieres escucharlo?─
Lauryn una negra agraciada en carnes estaba acostada en la cama, mirándole. Era gorda pesaría al menos ciento treinta kilos, se incorporó un poco, puso dos grandes almohadones rojos en su espalda y no sin esfuerzo acabó sentada en la cama con las piernas estiradas. Una sonrisa cruzó su cara, apoyó la barbilla en la mano y asintió.─ Me muero de ganas, cariño─
¨Mis queridos y amados congresistas esta es la historia de mis abuelos. Ellos son los pioneros de Silicón Milk Company, la empresa que con tanto esfuerzo tengo el honor de haber llevado a ser uno de los gigantes de la floreciente industria de productos derivados de  secreciones lácteas de mujeres negras que responden a la marca: ¨Esencia Black¨ de los Estados Unidos de América.  
Todo esto ocurrió no hace mucho cuando todos nosotros aún éramos negros y esclavos: ¨Will Rogers Blake, fue el nombre que el patrón blanco de una Casa Grande en la ruta que hoy conocemos como la River Road,  le dio a  mi abuelo materno en una ciudad de Nueva Orleans. El amo mandó que le  cortaran la cabeza a los treinta y cuatro años durante una rebelión de esclavos.
Cuando Araminta Ross: una hermosa y joven negra; el gran amor de su  vida, fue llevada a la casa del amo;  él juró en público que se vengaría, por eso  el amo  le dio muerte en cuanto pudo, para evitar que se cumpliera el vaticinio. Un año después de la dolorosa perdida de Araminta, a mi abuelo le entregaron un hijo que el amo había tenido con ella. Era un niño hermoso. Le pusieron el nombre de Dembo, en recuerdo del Afric añorada.
Un viejo esclavo negro, al que los amos le cosieron  a la espalda un saco de los que se usaban para la recogida del algodón  y que solo podía andar a cuatro patas le servía a Will de peldaño para trepar en la noche por la pared de la casa y entrar por una de las ventanas.  Una vez en la habitación, se las arreglaba, sin hacer ruido alguno, para levantar a Araminta de la cama y sentarla en una mecedora. Arrodillado ante ella, sus labios negroides vaciaban sus mamas. Cada vez que sentía su boca abarrotada, vertía la torrentera  en una botella de vidrio. Esa leche tibia, se convertía en un manjar cuando instantes después agitaba  el paladar de Dembo. De esta manera la leche de Aramita no hacía más que viajar de boca en boca todas las noches a la misma hora. Araminta, murió en un segundo parto. Nunca pudo salir de la Casa Grande. Dembo creció amamantado  por los aromas frutales que desprendía la leche de su madre mezclados con el olor enfermizo de  aquel barracón de esclavos plagado de miseria, que olía a esperma fétido en las noches.
Distinto a los demás niños, crecía con tanto ímpetu  que nadie se explicaba cómo al cumplir los cuatro años era ya un mulato alto,  delgado de huesos largos y firmes y con unos ojos blancos almendrados donde se reflejaba la ferocidad de una pantera keniata en celo. La leche  que Will Rogers Blake arranco de las mamas de mi abuela era más que prodigiosa y los labios de mi abuelo no tardaron en  convertirse en un sacaleches preciado que Amaranta añoraba durante el día y ardía en deseos de atesorar cuando se acercaba la noche. En la oscuridad  desnudaba  sus hinchados senos, que buscaban  como recorriendo un camino aprendido los labios de mi abuelo. Labios frondosos que  no hicieron más que, sin saberlo, abrir las puertas para que atravesara el cristal del tiempo un descubrimiento mágico.
Dembo en quién corría por sus venas aquel rio blanco no tardó en sentir que el líquido ácido y costroso que mi abuelo le ofrecía en la noche después de dejar sola en la Casa Grande a Araminta, y también cuando el día daba pábulo al  sol en los campos de algodón para quemar las espaldas de los esclavos negros, contenía la licencia para conceder el vigor y la fuerza para que aquel niño creciera libre y le entregaba el poder suficiente para sacudirse la esclavitud. Aquellos hilos blancos que nacieron de unas glándulas prisioneras, pero turgentes,   había sido no solo capaces de inundar los recovecos  más ocultos de su cuerpo;  sino que aquel humor acuoso de Amarinta era  la raíz de un árbol sabio, sembrado de amor,  creciendo como ramas nevadas y dulces a través de los vasos sanguíneos, lanzando sus frutos en el torrente rojo mezclando su estallido con una savia vaporosa como el algodón  transmitiendo  de manera sigilosa el poder níveo de las madres negras.
Así tuvo lugar, señores senadores, como la magia eligió a Dembo y sus descendientes, derramando por el mundo el fluido blanco y lechoso que brindan los pezones de las madres negras, a todo aquel que se atreve a deleitarse  con sus grandes y fascinantes mamas. Son esas grandes señoras, las emperatrices negras, las convocadas por esa magia albina para acabar con las maldiciones que el hombre blanco trajo a la raza negra.
En el fondo y dejándonos de matices, señores senadores, se trata de una contienda entre el blasón de la simiente blanca de las emperatrices negras: creadora de profecías y capaz de arrancar el trueno del cielo que se abre paso como un torrente purificador, contra  las piedras más duras del blasón dominante del semen de los hombres blancos; frio y viscoso, que se ha convertido en una arpía lasciva que rezuma no más que goterones de vicio.
Son ustedes senadores de color; así nos llaman: ¨hombres de color¨;  los que deben encontrar las palabras para que esta historia deje ser una profecía  y una ¨Emperatriz Negra¨: llamada Zoé, acune  con sus mamas las columnas de la Casa Blanca. Mi empresa Silicon Milk estará con ustedes y podrán tener la ayuda que necesiten de cualquiera de los lobby creados a su amparo. No lo duden sabremos ser generosos. Tengo pensado hacer  que su campaña sea cómoda. Si me dan su compromiso les aseguro no tendrán de que arrepentirse de nada. Juntos lo haremos realidad.
Cuando acabé, puestos en pie los senadores aplaudieron a rabiar.
─ Te quiero Marvin- dijo Lauryn desde la cama. Tienes aire de tiburón viejo, sabes cómo manejar a la gente,  lo has heredado de Dembo. Te pareces tanto a mi amado suegro. Como lo echo de menos. Él nos enseñó el camino, y t estas a un solo paso de conseguirlo.  Se llevó una mano a la frente e hizo ademán de santiguarse.  Sois como dos gotas de agua, armados con un corazón generoso y con una magnifica vocación para el amor.
Habían pasado más de dos meses desde que pronunció el discurso. Las noches eran el momento sagrado para que Marvin y Lauryn, prepararan apasionados conciertos donde armar el amor. Agitados por los olores dulzones de una lava blanca que los pezones de Lauryn como un volcán ofrecían a los labios apasionados de Marvin ambos gozaban como salamandras arañando una pizarra.  A Marvin le gustaba mear sentado en la taza antes de acostarse. Dejaba la puerta del baño entreabierta para mirar a Lauryn que antes de que se hiciera de noche tenía por costumbre esperarle tumbada en la cama. Del color del alquitrán, el sudor de Lauryn olía a asfalto requemado. Cubría su cuerpo rollizo con saltos de cama de color azul estampados  repletos de dibujos, la mayoría de las veces  se trataba de veleros blancos. Cuando Marvin entraba en el baño dejaba caer sus tirantes por los brazos y mostraba sus enormes pechos para que él los contemplara. Sentado en la taza, los ojos de Marvin se inyectaban, se echaba mano a su miembro y empezaba a sacudirlo con fuerza mientras orinaba, hasta que juntos la orina y el semen iban  a dar con la cerámica del inodoro y se perdían a toda velocidad por el desagüe buscando el camino hasta llegar a la alcantarilla. Lo hacía tan deprisa que era como si estuvieras viendo esas películas a cámara rápida. Una vez liberado del semen estaba en condiciones de recibir la lluvia lechosa que Lauryn hacía brotar con las yemas de los dedos a sus ingurgitados pezones. Cubierto de leche su piel zumbaba, sin darle ninguna tregua el zumbido placentero le aflojaba las piernas. De pie, mirando a Lauryn se balanceaba con los ojos encristalados. Una especie de paso delante y de paso a atrás, hasta que inmóvil caía sobre aquel mullido cuerpo que totalmente desnudo sin ningún tipo de pudor lo abrazaba y comenzaba una batalla no privada de besos y antojos, en la que Martin desligándose de sus brazos subía la cabeza antes inmersa en su sexo y alargaba su cuello para no quedar privado de su objetivo: alcanzar con su boca los rosados pezones lácteos de Lauryn , al igual  como lo hicieran en otros tiempos no tan lejanos; en otras noches tan cercanas los labios negroides de su abuelo. Su piel ahora blanquecina dormitaba serena en los pegajosos y voluminosos brazos de Lauryn. Dejarse seducir por las tentadoras areolas le era suficiente para recuperarse de cualquier tras/pies que ocurriera en la empresa. La verdad es que esa noche lo necesitaba porque Mañana le esperaba a Martin un día duro, uno de los más duros en su andadura como el gran hombre de Luisian que era. Algo estaba pasando en Silicón Milk Company, algo que iba a poner a prueba toda su capacidad de respuesta.
Eran como fortalezas aquellos rascacielos de granito tan blancos como el nácar. Habría cientos de ellos y todos idénticos No tenían una forma definida, parecían construidas en el límite de la realidad. Apenas cuando te acercabas podías ver sus gruesas paredes elevándose   como lanzas de marfil, apuntando hacía las nubes nevadas. Los cimientos eran de cristal emergían del suelo, por lo que daban la impresión que flotaban en el aire. Rodeados por un muro de hierro, alto, compacto y protegido por un sistema eléctrico; solo la entrada  imitaba la misma que la antigua ¨Casa Grande¨: se trataba de  una puerta de acero, que tenía numerosos rosetones a ambos lados. Arriba en un letrero soldado en una especie de traviesa de hierro se podía leer: ¨Silicón Milk Company¨   Los rascacielos comunicaban  unos con otros por unos  jardines, en medio de todos ellos había un camino de piedras tan blancas como el mármol. En los jardines crecían sin descanso naranjos repletos de flores de azahar.  Había un olor como de miel blanquecina y pegajosa, flotando por entre los caminos que empujaba un viento espeso y hacía ondear  miles de banderas albas. Dentro de esas paredes fortificadas, enjambres de mujeres negras  iban y venían por los caminos de piedra. Se parecían no solo en el tinte de la piel - no había ninguna que no fuera negra a rabiar,  como si vieras tarros de betún, de ese negro que crees que si te acercas, te ensucias- además todas eran jóvenes, esbeltas de complexión suave y fresca, de caras delgadas y con los ojos blancos y tiernos, dientes esmaltados como la nieve, y cabellos rizados negros, cortos como diminutos anillos ensortijados recorrían sus tiernas cabezas. Vestían con una gran túnica blanca ajustada al cuerpo desde el cuello hasta los pies. La túnica al llegar a la altura de los pechos mostraba una apertura que atravesaba todo el pecho  hasta llegar a la altura de las axilas, dejando los senos al descubierto.  Los senos, las tetas,  eso era lo que las distinguía unas de otras, y no todas de cada una, porque eran cientos, mejor diría miles, cientos de miles o tal vez si las pudiéramos haber contado habríamos llegado a más de un millón de negras todas con las mamas desarropadas, como puestas a tomar el sol en la playa.   No había ninguno de esos pechos que no rondara los cien kilos, pero tenían como vida propia. Si había una manera de clasificar a esas mujeres negras, esa era por sus tetas:  unas eran como estatuas: no se movían ni a derecha ni a izquierda, otras más altas y puntiagudas apuntaban en dirección hacia arriba: erguidas; en contra de estas estaban  las alicaídas y mustias, otras más finas y alargadas, algunas aplanadas y pansidas, otras tenían algo de vello alrededor de las aureolas,  las menos agradecidas tenían pelos gruesos como cerdas, las había también algunas más pálidas y se podía decir que algo blanquecinas, incluso las más atrevidas de las tetas estaban pintadas y se podían ver modelos modernistas atravesadas por rayas blancas, pero las que más abundaban eran sin lugar a dudas unas tetas  algo rojizas con una carnosidad brillante como dos bolas de vidrio en las cuales se reflejaba el brillo de una sobre la otra.
Las mujeres negras andaban por las sendas de los jardines a paso rápido, sus pies poseían esa rapidez temerosa que tienen las hormigas cuando llevan la comida al hormiguero. Con sus mamas colgantes  entraban y salían  en un trasiego constante, agolpándose en la puerta de unas  inmensas cúpulas acristaladas. Eran pacientes y esperaban su turno a que llegaran las cabecillas para abrir la puerta. Estas sacaban de uno de los bolsillos de la túnica una llave maestra. Cuando apreciaban que el tránsito era considerable, antes de que se estorbaran las unas a las otras,  abrían las puertas y se intercambiaban como si se tratara de mineras negras. Adentro en fila de a una, posaban sus pezones  en unos sacaleches eléctricos que como tentáculos flotaban de las paredes. Tan pronto como las glándulas se estimulaban  se abrían los diminutos conductos que abocaban gota tras gota su líquido en túneles arracimados. Llenos a reventar al salir de los túneles aquellas gotas, se  habían  convertido  en  ríos blancos que derramaban su corriente en trampas de vacío Desde allí   las unidades de ordeño se encargaban de llevarla a unos tanque comunes donde se acumulaban miles o tal vez cientos o un millón de litros, diarios. Leche humana de mamas negras que Silicón Milk Company convertía en ¨Esencia Black¨ y que no se demoraba en aflorar en el mercado en cientos de variadas apariencias. La gente negra corría a hacer acopio de pastas, pomadas, ungüentos que todo lo curan, en perfumes agrios y dulzones que se exponen en grandes superficies, en frascos olorosos que se venden en las boticas y que impregnan los hogares con olor cálido, olor a niebla, olor a nieve, olor a piel, olor a café a savia de árbol, olor para hacer el amor, olor a empalago. Sprays atmosféricos que rocían tu cuerpo y lo protegen de cualquier desengaño. Ambientadores de amor para mesitas de noche. Y lo más preciado, y prohibitivo por su precio al alza : ¨la esencia Dembo¨, el elixir mágico al alcance de unos pocos, que  en cantidades infinitesimales casi homeopáticas  administradas a los recién nacidos era capaz de transformar al hombre negro. De mayores serían escritores con el Pulitzer incluido, licenciados, ingenieros, médicos brillantes, senadores, presidentes, escultores, catedráticos filósofos  y periodistas aventureros. Eso sí,  ¨la esencia Dembo¨ solo estaba al alcance de las grandes fortunas de las familias negras con empresas pantallas en los paraísos fiscales.
La limusina negra de tres pisos que llevaba a Marvin todos los días al trabajo, se detuvo en la explanada de la Torre del Consejo. En lo más alto de uno de los rascacielos, en una estancia grande con ventanas descomunales, donde solo había una silla oval y un sillón de madera con una espaldera enorme que casi llegaba a tocar el techo,  esperaban dos hombres y una mujer. Jamal un financiero negro gordo y barrigudo con una buena papada y ceñudo, amigo de senadores republicanos, condecorado en varias ocasiones por la Cámara de Comercio. Lamond a cargo de la Seguridad de Silicón Milk Company, un ex marine negro robusto y varonil, se había hecho pasar en sus misiones bélicas  por judío, gitano, comunista,  socialdemócrata, discapacitado, criminal, espía del este y no se sabe que otras entidades más pero que aún le gustaba como a sus abuelos marinar carne de búfalo y limpiar riñones de gallinas de corral. Isadora una científica negra y espigada que tenía los ojos saltones y unas orejas puntiagudas;  había sido galardonada con infinidad de premios y distinciones por sus trabajos sobre las moléculas y últimamente científica destacada en el campo de la farmacología; le gustaba relacionarse con los magnates del cine y era adicta a varias sustancias que ella misma elaboraba, también era jugadora profesional y predicadora los domingos en la iglesia. Aquello era una reunión de alto nivel. Marvin los había citado la noche anterior.
Sentado en el sillón Marvin escuchaba:
─Hace unas semanas  - dijo Lamond -  apareció el cuerpo apaleado de Jata Maisha en un callejón oscuro. Al parecer tenía todos los huesos rotos, no le faltaba ni uno por triturar. Había sido una de las principales obreras lacteas de Silicón Milk Company, la mejor galactófora para aerosoles. Al principio pensamos que habría sido obra de los mandingas de Costa Rica que han reclutado los blancos para cortar juncos de sus fincas. Lo más probable es que  al intentar aprovecharse de ella, la dejaran muerta. La tienen tan larga esos negratas y su semen es tan goloso y caníbal que llega a disolver cuanto se le acerca, hasta los huesos los resquebraja. A principio pensé que se trataba de un episodio aislado pero luego vino lo de Alika: el Regimiento de  los Ranger  dieron tras varios días de búsqueda a orillas del rio Misisipi con el cuerpo sin vida de Alika. ¡Sí de Alika! , la que Zoe: nuestra amada ¨ Mama grande¨ la había nombrado hacia unos meses la directa depositaria de la llave mágica de la ¨Esencia Black¨. Como un bulto a la deriva la encontraron flotando boca abajo en un dique del canal con las piernas dobladas sobre el cuerpo y las manos cerradas como si quisiera proteger sus pechos cortados y dejados a trozos por entre la arena sucia de las orillas. Los que lo hicieron, fueron los mismos que saben que Alika intentaba proteger la llave mágica que llevaba escondida entre los canalillos de sus mamas por eso le cortaron los pechos y vaya pechos que se gastaba según los Rangers debieron emplear al menos dos días en tiraros por la orillas. Algo están tramando y a menos de cinco meses de la fecha de inauguración de ¨LA GUERRA DE LAS CARROZAS¨. Ahora mismo estoy convencido que no es solo cosa de mandingas. Pero no tardaré en averiguarlo.
Un momento, ¡La llave mágica de Zoe! Aún no la has recuperado Lamond - dijo Marvin- con un rasgo de  tosquedad. ─No señor Lo siento─ ¡Estás de broma ¿no? Y a qué esperas! Te doy un día más para que traigas aquí,  a esta sala,  a quienes  se ha atrevido a desafiarme. ¡Eres un pedazo de mierda! Me has entendido. Vaya ex marine. ¿Sabes cuánto te pago todos los meses inútil?
¡Y tú que Jamal! , ¿Que tienes que decirme?
Yo tampoco tengo muy buenas noticias señor. Nos hundimos en bolsa, y estamos a sólo cinco meses del advenimiento del evento de mayor importancia para las elecciones: ¨LA GUERRA DE LAS CARROZAS¨. Nos vamos al carajo,   porque los accionistas han dejado desde hace unos días  de creer en la Silicón Milk Company. Piensan que no seremos capaces de aumentar la producción de nuestra ¨esencia black¨ en cantidades suficientes para satisfacer la ley de oferta y demanda. Eso ha hecho que cunda el pánico en el parqué bursatil. Los inversores venden los tipos ordinarios, incluso también las preferentes, sobre todo desde que por twitter  se ha sembrado el chisme de que somos incapaces de competir con la Seminal Center. Son ¨trolls¨ creados  por los blancos de California para desestabilizarnos y acabar con la empresa.
─Jamal dime: ¿Por qué piensan los mercados que no vamos a fabricar la necesaria ¨Esencia Black¨? Eh ¿Por qué dudan del proveedor de una empresa tan potente como Silicón Milk Company ─
─Porque las sucursales de los distritos periféricos, las que están fuera del radio de nuestra empresa, están algo desprotegidas y al parecer, aunque esto está sin confirmar por nuestros expertos en seguridad , sufren desde hace  unas semanas una especie de ataque biológico orquestado por científicos blancos desde el Instituto Molecular Columbine . Al parecer han infectado, con  algún virus genómico los circuitos moleculares de los sacaleches digitales. También los de seguridad sospechan de un mandinga, alguien contratado como jardinero hace unos meses. Creen que es posible que ejerza de espía y haya robado las claves del genoma para la producción de la nueva fórmula de la hormona que inyectamos a las mujeres.  Pero eso, mejor que te lo cuente Isadora─
Isadora que tienes que decir de todo esto- dijo Marvin levantando el tono de voz. Nos vas a explicar a todos: ¿Por qué estaban las claves guardadas en los distritos periféricos y no en la central de Luisiana. ¿A que jugamos? Vaya ejercito de pelagatos que me he buscado
─ Los tenía en una caja fuerte que solo se podía abrir con la llave mágica de Arika.  Supuse que ante la posibilidad de que los blancos intentaran apropiarse de  la  nueva prolactina, creerían  que estaba guardada en la central de Luisiana, donde tenemos los mejores dispositivos de seguridad y no sospecharían que podía estar en algunos de los distritos periféricos. Cuando nos dimos cuenta del robo, una mujer de seguridad me dijo que un mandinga había estado rondando por mi despacho, al parecer fue contratado por la empresa como ayudante de limpieza.
─Pues te equivocaste ya ves. Eso me pasa por confiar con una colgada. ¿Puedes repetir como se llama, esa hormona?
─ La prolactina. Es solo dar un pinchazo debajo de la piel y a funcionar. A llenar tanques y tanques ─ .
─Si no fuera porque Zoe, la ¨Emperatriz Negra¨ se dignó a darte de mamar ahora mismo te mandaba colgar de la terraza de este rascacielos.
Al parecer es un gran golpe el que nos han  propinado desde Seminal Center y a solo cinco meses escasos del día más grande. Las elecciones se deciden ese mismo día. El día de ¨LA GUERRA DE LAS CARROZAS¨ y eso lo sabemos todos los empresarios. El ganador de la contienda ese mismo día ya es consciente de dirigir los próximos cuatro años e rumbo del país y este año aunque tenga que ser lo última que haga os aseguro que mi abuelo no hizo de sacaleches de Amarita para que Zoe la ¨Emperatriz Negra¨ no consiga mover los hilos de la Casa Blanca en la próxima legislatura. Negra y demócrata será la ganadora. Blanco y republicano el derrotado. Ahora a trabajar. Yo os diré lo que vamos a hacer estúpidos.
 NOTA: NO ES UN FINAL ABIERTO TRANQUILOS MAÑANA O PASADO EL DESENLACE. PARA QUE NO OS CANSEIS SIENTO HACERLO TAN LARGO PERO YA APRENDERE A RECORTAR TRANKIS

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