domingo, 7 de enero de 2018

Mañana voy a morir

Mañana voy a morir y quisiera hoy aliviar mi alma.Aliviarla digo,por el enorme peso que tuvo que cargar.El de una mente enajenada y un cuerpo desfallecido.Ella sola venció a la muerte que durante años le hizo guiños al menor atisbo de oscuridad.
  Mi alma se había forjado entre sombras cuando aún el cuerpo que la albergaba era de escasa edad.Solia yo entonces acompañar a mi  madre a casa de una vecina  necesitada.2/201721:08"barbaEl frío en invierno y la pereza en verano me fastidiaban y enfurecida buscaba razones para zafarme.En el camino teníamos que recorrer un largo callejón,estrecho y bordeado de Corrales de donde salían ratas que se nos entrecruzaban perseguidas por gatos asustados por nuestros pasos.Las noches de viento silbaban las sombras y aullidos de perro espeluznaban.Mi madre apretaba tanto mi mano que me hacía gritary,eso la asustaba aún más. 
Me fastidiaba,si,me fastidiaba el frio de invierno y la pereza de verano,pero sólo encontraba una razón para no acompañarla 
   _Quė puedo hacer yo si alguien nos ataca?
Su respuesta era invariable y acabó por convencerme de que lo que ella tenía era miedo a la oscuridad.
 _Tengo miedo y ya está.No me preguntes más.

Claro que mi madre tenía mucha imaginación.Y esto lo digo por las historias que se inventaba.Para mi eran ratas que corrían,gatos que las perseguían,sombras de ramas agitadas y aullidos de perros asustados por el fervor del viento.Ella creaba historias que nunca llegué a creer.Las remataba con moralejas que yo ponía en el mismo nivel de creencia que las historias.
  Fue mucho después y no hace tanto cuando logré,entre retazos, confirmar la veracidad de al menos una de ellas.
"Hay que tener más miedo de los vivos que de los muertos"

Mi aliento se había detenido y mi apariencia era más de muerte que de vida.No sin razón el médico diagnosticó inutilidad absoluta para el trabajo.
Hubiese querido alegrarme pero ni para ello me quedaba ánimo.
En los momentos álgidos de lucha  de mi mente con la muerte fue mi  alma curtida de oscuridad la que me salvó."Tan sólo mira lo bueno",me repetía.Pero tuvo que ser ella la que las sacó.  Una y mil veces se enfrentó a las obsesivas intenciones de mi mente:trasladar  al reino de los muertos a las ratas que devotas de tenebrismo e infestadas con su propio veneno se me habían entrecruzado por los pasillos de mi colegio.
 Hoy,a un día de abandonar este cuerpo,zaherido largamente más ya librado de ponzoñas,me visita fugazmente aquella obsesión.De todas formas mi muerte ya es segura.Me libraría de juicios,de noches oscuras y frías en la celda de alguna prisión.
"Hay que tener más miedo de los vivos que de los muertos"
Empiezo a creer en moralejas,no obstante, prefiero no encontrarme con ratas en el reino que me espera.

Manuela

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