martes, 20 de marzo de 2018

El sueño del deseo

Ahí estabas, junto a mi, mirándome, acariciando cada rasgo de mi rostro. Perplejo de tanto silencio, de tanta ausencia del movimiento, pues sólo deseabas una frase, esa frase que sabias yo nunca diría.

Y por fin, tus labios se arriesgaron y empezaron a saludar a mis labios, al momento sentí como se paseaban por cada rincón de mi cuerpo, excitándolo, calentándolo con la presión de tu lengua.
Tus caricias fueron quitando mi ropa delicadamente.

Era tan fácil percibir el temblor que se escapaba de mis ingles. Entonces tu sexo empezó a acercarse a mi sexo. Me hiciste completamente tuya.

Tumbados, entrelazando nuestras piernas, era como si fuéramos uno solo. Nuestras respiraciones se unieron, tu corazón se desbordaba, te notaba tan cerca, tan real.

Marta Cerezuela.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

EL CUADRO. (pACO)

EL CUADRO Desde que me encargaron hace más de dos meses - como no podía ser de otra manera-   la restauración de Mujeres de Tahití de...