-Estoy reunido con mi socio y no quiero
que nadie me moleste.
-Tranquilo
jefe, aunque aparezca la división acorazada Brunete no los dejos que pasen.
-Bueno
Alberto, ahora ya estamos solos tú y yo y quiero que me respondas sinceramente
a una pregunta.
-Dime
Miguel, ¿a qué viene tanto secretismo?
-¿Tú
sabes lo que yo siento por mi mujer?. La quiero más que a nada en el mundo.
-Si
claro y ¿por qué me haces esa pregunta?
-María
y tu tenéis mucha complicidad ¿no es
cierto?
-Sabes
que somos buenos amigos, nos conocemos hace mucho tiempo y compartimos un
montón de aficiones.
-¿Y
algo más?
-¿Qué
quieres decir?
-No
voy a seguir creando un clima de misterio, con
algo que es muy evidente. Lo sé todo lo que está pasando, me estáis
engañando.
-Pero
que tonterías estás diciendo, Miguel tranquilízate por favor
-No
son tonterías y tú lo sabes ¿dónde estabais el jueves de la semana
pasada?, vamos a ver si te atreves a
negarme que os vieron juntos en el hotel Barceló y no es la primera vez que
esto ha ocurrido.
-Por
favor Miguel, no voy a entrar en ese juego tan sucio
-¡Quieres
contestarme!
-Nada
de lo que estás insinuando es cierto.
-No
lo niegues, lo sé todo, estoy locamente enamorado de María y su
conducta me está resultando tan extraña en las últimas semanas, nos conocemos tan bien, y no me cuadra, para
nada su comportamiento actual….
-Estará
atravesando un mal momento ¿por qué no le preguntas a ella?
-No
soportaría que me engañara con excusas y evasivas, de manera que decidí ponerle
un detective.
-Estás
loco, ¿cómo te has atrevido?
-Simplemente
estoy en mi derecho de saber lo que está pasando con mi matrimonio.
-Pero
no de esa manera tan sucia
-Lo
que nunca me hubiera imaginado es que mi mejor amigo fuera capaz de engañarme,
robando lo que yo más quiero. Ahora atrévete a negarlo de nuevo
-Te
estás equivocando. ¿por qué no hablas con María antes de sacar conclusiones?.
Pero, hazme un favor, no le cuentes tu innoble conducta siguiendo sus pasos.
-Para
que le voy a preguntar nada si ya sé las respuestas, no podría resistir
escucharlas en su boca, por eso he decidido hablar contigo y pedirte por favor,
suplicarte si lo prefieres, eres mi última baza. Por la amistad que hemos
tenido lárgate, desaparece de nuestras vidas.
-Miguel
estás equivocado,
-¡No
insultes a mi inteligencia!, te digo que tengo las pruebas del engaño.
-En
fin. le di mi palabra a María, pero creo que no tengo más remedio que incumplir
esa promesa.
-De
que me estás hablando.
-Está
bien Miguel, es cierto que María y yo nos hemos estado viendo pero no por lo
que tú estás insinuando.
-No
me cuentes una patraña, me haría sentir peor.
-Desgraciadamente no es una
patraña, María está enferma, se va a morir en unas semanas y te quiere tanto
que no se atreve a hacerte sufrir contándote lo que pasa, prefiere retrasar el
momento en el que tu conozcas la verdad, me ha estado usando como paño de
lágrimas, si no llega a contar conmigo, hace días que habría estallado loca por
el dolor. De manera que guárdate las fotos del detective y sobre todo esconde
bien el resultado de esta conversación,
ahora te toca a ti cargar con esta pesada carga, ocultar el dolor y la
pena por la pérdida.
Gustavo
No hay comentarios:
Publicar un comentario