lunes, 30 de abril de 2018

El uno y el otro



Uno y el otro

Uno, cara de pájaro, se busca y no se encuentra,
de pequeño en el trabajo era el chicos de los recados y “figueta” lo llamaban
de sexo casi indefinido los secretos siempre lo atenazan
ahora ya crecido, melifluo y necio, de tanto esconder ha extinguido su personalidad

y sigue igual, no sabe y no contesta…


el otro, pecho palomo, un tipo duro se cree y no es más que su sucio socio, 
de pequeño monaguillo, con puñalete en la cintura en el altar de las ostias
de joven policía militar con cinchas blancas, paquete a un lado y porra blanda, 
dura se la ponía ser aprendiz de mago sometiendo a débiles sin cartas en las mangas


que triste es saber que en el fondo no se tragan pero juntos e hipócritas acaban  
trabajan juntos, almuerzan juntos y juntos se la chupan...y no hay arcadas
ebrios de sus certezas custodian una empresa enferma por su discurso contaminado
y no se dan cuenta que su mierda, aunque no se vea, siempre les acompaña
nos exhiben a todos sus egos arrogantes y dan risa, mucha risa…
pero a mí no me hacen ni puta gracia


convivo sin más remedio 
y utilizo diálogos con retrogustos suaves 
que deslizan sobre ellos sin dejar marcas
pero ellos sordos, son tan cretinos
que no tienen suficiente paladar para saborear mis palabras


mientras tanto, el niño de Heráclito que juega a las damas, 
hace estrellar mi moto sobre las fichas negras del asfalto
y mis diálogos se acaban, todos me echan de menos

 pero el uno, cara de pájaro y el otro pecho palomo son pájaros de cuidado
elegantes aves quieren ser, pero son tan vulgares que no llegan ni a espantapájaros
y al final, el tiempo me enseña, que tener razón no ha servido para nada…
Paco Florentinoi

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