domingo, 14 de enero de 2018

LA CULPA ME PONE

Soy Bernardo, después de haber hablado por usted por teléfono le escribo esta carta para explicarle lo mas importante de mi vida según mi apreciación reflexiva. Espero que resulte de su interés y podamos vernos pronto.

Cuando me matricule en la Universidad para estudiar económicas, porque no me dieron plaza en medicina, nunca imaginé que iba a hacer el trabajo que desarrollo hoy en día. La verdad es que fue un gran sacrificio y unos años muy duros porque vivía en piso de estudiantes y trabajaba por las tardes y los fines de semana de lo que salía. Pero cada curso iba pasando y logré acabar en los cinco años estipulados en principio. Enseguida empecé a buscar trabajo serio de una manera exhaustiva.

Al principio empece en un banco como vulgar cajero del mismo y mi trabajo consistía, en su mayor parte, en dar dinero en efectivo a la gente. Si tuviera que apostar por una sensación mayoritaria observada en ellos lo haría por “satisfacción”. El contacto de los billetes con sus manos provocaba siempre un reflejo de gran placer facial sin cortapisas, seguido de una inevitable completa muestra de sus dientes, en general no muy blancos.

Esa manifestación tan repetida llegó a causarme un gran rechazo porque yo no nací para dar placer a los demás, si no todo lo contrario. Mi infancia fue penosa porque mis padres nunca me quisieron ni se amaron entre ellos, se odiaron profundamente. Los recuerdos de mi niñez siempre estuvieron, y siguen , sazonados de una bilis permanente y viscosa y han hecho que mi actitud frente a la vida sea de venganza total hacia los demás. Yo tengo una vida absolutamente individual dedicada a cobrarme en los demás todo lo que me falta , necesito ser malo y odiar para compensar mi anterior situación y no creo que me canse de ello nunca.

Después de moverme en diversos puestos de trabajo del mismo gremio al final encontré el sitio que el destino me tenia ocultado, pero reservado. Ahora disfruto

con lo que hago cada segundo laborable del día porque veo una serie de sensaciones negativas reflejadas en las caras de los demás y entonces no puedo evitar pensar que no soy el único que ha convivido con el recelo, el odio, la aversión y la repugnancia . De alguna manera somos compañeros de lo mismo , vivimos sintiendo por un momento prolongado la mismas emociones. El abundante hielo que refrigeramos de la elevada humedad ambiente nos permitiría tomar juntos un buen whisky escocés, si eso fuera posible.

Hoy me ha llegado el planning del menú de mañana y se presenta en principio muy apetecible, un día apasionante. A las 6:30 tengo que estar con la pareja de la guardia civil asignada en la urbanización del ultimo pueblo del sur de la provincia, después es otra comunidad sobre la que no tenemos normalmente cobertura.

En el caso de mañana los “agraciados” son una pareja que se han divorciado tras tres años de convivencia conjunta, con tres hijos y con separación de bienes. Tienen la “dación” del pago de su casa con varios problemas e impagados. !Que lástima!, vamos a tener que repartir el pastel a medias, y eso diluirá bastante los efectos que tanto nos gusta provocar.

Ah, se me olvidó decirlo, soy acreedor hipotecario.


 Boro.01/18 

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