Mientras eres un hijo de puta Dios te protege. El eco de estas nueve palabras pronunciadas por mi padre en cada acontecimiento familiar de los que fui protagonista, han hecho que me condujera como lo he hecho hasta ahora, y sinceramente no me ha ido nada mal. Han resonado en mi cabeza en cada paso importante de los que he dado a lo largo de mi vida. Así, paso a paso he llegado a ser la máxima autoridad de la ciudad que habito, el alcalde.
Siempre he sido una persona encantadora, me ha ayudado mucho, a conseguir, a alcanzar mis metas, a base de engaños, de medrar y de pasar por encima de quien fuera necesario. Cada mañana me visto mi con mi mejor sonrisa y me calzo mis mejores modales, con un único objeto , mantenerme en el puesto que he conseguido a base de despeñar a las personas que confiaban en mi y a las que no. Después de terminar mis estudios de filosofía en la universidad por la que pasé con mas pena que gloria, siempre fue académicamente mediocre, pero suplí con mi encanto lo que otros conseguían con esfuerzo
Terminados los estudios de filosofía, conseguí colarme en el ayuntamiento por la puerta de entrada mas discreta que encontré, la necesidad de cumplir con la prestación social sustitoria me dió una oportunidad única, que mi novia de entonces, trabajara social del municipio me facilitó. Realicé mi prestación en los servicios sociales del ayuntamiento. Atender a los desfavorecidos me ha resultado siempre de lo mas tedioso, todas estas patrañas de las personas en situación de necesidad, no son mas que chusma, incapaces de tomar la rienda de sus vidas, incluso me repugnan un poco, pero su necesidad les hace muy vulnerables, y fácilmente manipulables, y representan un buen puñado de votos.
Algunos errores del jefe del departamento puestos en conocimiento de la persona oportuna y mi habilidad para escuchar conversaciones ajenas, que sabia que no serían del agrado del entonces alcalde, me llevaron a escalar un peldaño mas. Apenas llevaba seis meses allí cuando conseguí que el alcalde me recibiera para trasladarle la información a la que había tenido acceso: el departamento de servicios sociales tenia previsto iniciar una huelga por la falta de medios de los que disponían para poner en jaque al equipo de gobierno. MI agudeza auditiva, y mi buena disposición con el alcalde me valió un contrato en la empresa publica municipal, era poca cosa pero me dejaron compatibilizarlo con la prestación social sustitutoria. Me hice intimo del gerente que me hizo confesiones que debieron mantenerse secretas, y poco tiempo después alcancé la siguiente meta. En menos de un año era ya el nuevo gerente de la empresa municipal. Los medios económicos a mi disposición, agigantaron mis pasos en la consecución de mi verdadero objetivo, mi nivel retributivo ya era casi el mismo que el del alcalde, pero carecía de su poder. Tuve que dejar a mi primera novia, ya había conseguido liarme con la secretaria de la empresa que además tenia un cargo relevante en el partido que gobernaba. Nunca fui una persona de grandes convicciones políticas, pero tenia que hacerme con un cargo en el partido si quería llegar a mi próxima meta.
Me bastó con aprender y repetir el ideario extraído de unos cuantos programas electorales y fuí catapultado a la secretaría de la comarca. Me rodeé de algunos colaboradores que me ayudaron a rebuscar en las cuentas del partido y encontré algunas pruebas y falsifiqué otras; Era primordial medir muy bien los tiempos, estaban a punto de ser convocadas nuevas elecciones y yo sería el nuevo candidato; las grabaciones distribuidas a determinados medios de comunicación, provocaron la dimisión en bloque de toda la ejecutiva y por supuesto me allanaron el camino. El alcalde y su gobierno dimitieron en bloque, Casi podía tocar el podio.
Me vi forzado a despedir a mis colaboradores algunos de ellos fueron puestos a disposición judicial.
Toda la ciudad empapelada con mi rostro me ponía cachondo, parece que a algunas mujeres también, esta ultima campaña había repercutido de manera muy favorable en mi vida sexual. Ahora que estaba en racha, una nueva amante bien escogida le daría el espaldarazo definitivo a mi carrera. Uno de los actos de campaña me ayudó en esta tarea. Compartiría cartel con la recién nombrada ministra de economía, era una presa nada desdeñable, había oído en círculos del partido que su ninfomanía era conocida en todo el ministerio y estaba muy bien relacionada con las altas esferas del partido y del país. Sería el espaldarazo definitivo. Le busqué un puesto a mi secretaria lo mas alejado de mí que encontré simulando un ascenso y me dejé seducir por la ministra el día del acto central de campaña. Terminó su discurso y subí de un salto al escenario, tome su mano nos abrazamos, dejé que notará mi erección, que había ido subiendo conforme los asistentes a aquel mitín coreaban mi nombre. Ella deslizó una nota en mi chaqueta con el numero de su habitación, ese gesto fue para mí el pistoletazo de salida para un nuevo ascenso. Nuestra relación hasta hoy ha sido fructífera en todos lo sentidos, ella me ha abierto la puerta de entrada a la central del partido y yo por mi parte he satisfecho sus apetitos físicos. De la alcaldía salté a la unidad de supervisión bancaria. Los banqueros del país me enseñaron el resto y a cambio de hacer la vista gorda en sus operaciones de expolio a los ahorradores, me ayudaron a amasar una fortuna mayor de la que había esperado. Mi prestigio, con el apoyo de la elite bancaria, creció al mismo ritmo que mi fortuna. Había un detalle de mi vida personal que debía corregir cuanto antes, seguía soltero y este hecho limitaba mi próximo ascenso, la presidencia de la nación, según los sondeos las personas casadas recaban un mayor apoyo entre los ciudadanos. Acababa de cumplir 35 años, cuando contraje matrimonio con una joven abogada a la que conocí meses atrás en la unidad de supervisión, la ayudaría a progresar en su carrera a cambio de que desempeñara fielmente su papel de esposa.
Cuando Marisa, la ministra conoció mis aspiraciones a la presidencia, y se enteró de mi matrimonio, amenazó con desvelar el origen de mi hacienda, y destripar los entresijos de mis relaciones bancarias. La publicación de un video en el que aparecía de rodillas ante la silla giratoria de su despacho, chupando la verga de una varón no indentificable, había finiquitado sus aspiraciones políticas y la había convertido en una persona inestable y peligrosa, que amenazaba mi futuro. Me costó mucho conseguir aquella grabación.
Recordé la amistad que había mantenido con el jefe de policía, un putero codicioso con el que solía visitar los burdeles de la ciudad. Concertamos una cita. Un mes después los medios de comunicación abrían titulares con el suicidio de la ministra, se había volado la cabeza en su casa de la sierra. Sentí algo parecido a la pena, pero recordé las nueve palabras que iluminan mi camino y barrieron cualquier atisbo de tristeza.
Todas las ciudades de la nación están empapeladas con mi rostro, asisto a un acto convocado por sus majestades en el que estamos todos los candidatos a la presidencia. No sé, últimamente siento que necesito mayor amplitud, me siento acorralado, limitado. El acto ha terminado, puedo ver a la reina al final de la sala, charlando entre sus colaboradores, ha llegado el momento de iniciar nuevas relaciones.
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