AQUELARRE EN NAVIDAD
La tarde estaba enmudeciendo, fundiéndose de manera aparentemente apacible en el atardecer, presa en colores diversos que luchaban entre ellos por la mania exacerbada contra el amarillo e intentado dar a luz un triunfo colorimétrico original y diferente.
Ella dormitaba en el suelo blanco, porque la casa estaba lamentablemente amueblada, cuando la despertó la pesadilla repetida durante casi todos los días. No recordaba haberlo hecho ninguno sin sentir siempre lo mismo. Solo veía dos cuernos enormes de toro negro y esa mirada de petróleo penetrante. Le resultaba incomprensible no encontrar sentido a la repetición eterna de lo mismo , y eso que ella se consideraba muy intuitiva respecto a los detalles que le había ido telegrafiando la vida, ¿porque le estaba pasando este reiterado delirio?.
Ahora Narantuyaa , ajena a la lucha ambiental en technicolor dentro de la casa asignada, ultimaba su maquillaje nuevo y necesario para acceder por primera vez a su trabajo conseguido el día anterior en un país de alguna manera muy distinto. En principio parecía un tanto peculiar porque pedían “jefa de barra” de pub con indumentaria de campesina exótica, pero auténtica. Así que como el sitio era muy deseable y la retribución mucho más se decidió a conseguirlo, estaba absolutamente preparada e intuía que lo iba a lograr.
Recordó cuando descubrió la oferta de trabajo por casualidad, pero aunque le pareció que el lugar en principio quedaba un poco apartado en realidad La Isla Navidad estaba relativamente cerca de Java, su última residencia. Aunque lejos de su país natal, claro.
El tiempo pasado la había convertido en alguien muy distinta pero “life is life” y evolucionar y mejorar es inevitable para descubrir nuevas facetas de otros nuevos mundos existentes en La Tierra.
Antes de lanzarse un beso sensual a si misma en el espejo torcido del baño, se deseó suerte duradera y concentración en su nuevo trabajo . Para visualizarlo mejor elevó espontáneamente su pulgar izquierdo en tono de penetración aérea suave y de nuevo descubrió , detrás de el , la vecina de enfrente mirándola sin ningún disimulo a través de la ventana . Antes de cerrar la suya le pareció que varias mujeres difuminadas con vestidos gaseosos se movían detrás de ella. Después, tranquilizándose exhalando aire lentamente, repasó su atuendo:
Falda verde con estampado boscoso ajustada a sus caderas curvas, con impacto superior circular de su blusa blanca emergente de la piel que cubría sus clavículas de Géminis. En ella las rosas dibujadas pugnaban por establecer una prioridad retinal respecto a las otras, sin perder su simetría hilvanada de manera standard y resultando en una elección centrada de la flor roja situada bajo su canalillo , que invitaba a la aproximación incontrolada. !Que diferente el atuendo de sus primeros vestidos de campesina!.
Media hora movida y después de recorridos férricos llegó a su destino y entró en el antro ya conocido, diferente en su exterior del día anterior.
La recibió Erden con el que había hablado cuando accedió a la entrevista programada con anterioridad. Sus rasgos faciales - con permiso de la piel libre de sus tatuajes - eran en en cierto modo parecidos a los suyos sin maquillar claro, bueno... su gol era el mismo considerándolo literalmente en una mezcla “sui generis” de ingles y español:
- Hi nueva empleada-jefa, ¿como lo llevas ante tu primer día?.
- Bien, pero te lo confirmaré al salir, eso espero.
- Empieza ya , y recuerda lo que te explique ayer. Hoy es una fiesta de disfraces en base al genero Terror que se celebra cada año en esta isla el día de Navidad y más éste que cae sábado..
Los minutos habían transcurrido con ritmo temporalmente acelerado se segundos y ahora, afortunadamente, había un inesperado pero necesitado reposo.
Se sentó - buscando la quietud necesitada - en el taburete dorado, que se adhirió a su selva verde húmeda, y su culo se aposentó apretándolo por necesidad de relajar su cuerpo destrozado por el exceso de faena desarrollada.
Sus ojos, cerrados en la oscuridad de la cueva de sus gafas negras, amanecieron de nuevo y acudieron a refugiarse en la pantalla gigante de la izquierda donde se desarrollaba una película en blanco y negro.
En ese momento un Drácula mas bien delgado emergía de su ataúd. Tras una lenta mirada circular a los presentes ajustaba su levita negra y se dirigía hacía la visualización - impuesta por el guión - de su primer plano terrorífico, recordando a los videntes que tenía unos caninos especiales que le ayudaban a cortar sesgadamente y satisfacer su hambre . La escena era mucho más real que atisbarla en directo, hasta tal punto que más de uno se levantó para pedirle algo en la barra, interrumpiendo el sosegado momento de descanso de ella. La glándula correspondiente inyectó entonces un poco de adrenalina para cambiar su existencia personal a dedicación a servir a los demás :
- Hola, ¿me pones una infusión de tampón rojo?, es para que mi bebida haga juego con la película tan sugestiva.
- (Su mente recuperada exigió una sonrisa forzada al cliente mientras en su visión se materializó la receta del coctel requerido que Erden le había hecho saber anteriormente):
Daiquirí de Fresa. En la batidora: 3 fresas maduras, 1 cucharada de jugo de limón, 1 cucharadita de azúcar, 1 ½ onza de ron Havana Club añejo blanco, con hielo frappé. Bátalo y sírvalo en copa de champán.
En ese momento empezó a entrar un grupo de unas diez personas y la verdad es que visto uno por uno no desentonaban mucho con el Bela Lugosi de la pantalla.
Durante la noche han estado viniendo grupos diversos pero el que mas me ha llamado la atención ha sido el de los brujos y brujas en apariencia, porque todos se detenían ante mí y me miraban . En resumen era una fiesta bastante ambientada terroríficamente pero que me ponía nerviosa, la tranquilidad me la intentaba dar a mi misma diciéndome que al fin y al cabo solo era una reunión de disfraces.
Estoy ahora perdida en mis entonaciones mentales cuando Erden se acerca en ese precioso momento :
- Hi de nuevo, tienes que llevar unas bandejas de San Franciscos y tapas de rana a los del grupo “Aquelarre”, están en el reservado 666. Han pedido exclusivamente que lo lleves tú, les gustas.
- De acuerdo, voy a la cocina y paso inmediatamente.
Tras empujar la puerta con la bandeja, la escena general que ven mis ojos es inesperada y difícil de entender:
En el fondo de la sala la pantalla resplandece, una imagen fija de un campo verde inmenso con tres grandes estrellas en su cielo negro - en la parte izquierda - que compiten contra una inmensa luna llena rojiza situada en la derecha. En el inferior se pueden leer en grandes letras rojas la palabras “ Sabbat-Wilcca anual”.
La tensión correosa se está adueñando de mi cuerpo por momentos, lo que provoca que todo lo que llevo en la bandeja caiga sobre la única mesa, salpicando en especial a una figura negra robusta que se vuelve al instante. El efecto es casi real, las hebras de laurel de sus cuernos caen sobre sus ojos negros enormes. Está minándome de manera fija cuando me dice con voz cavernosa y grave :
- Buenas noches Narantuyaa, ha costado mucho pero por fin has venido y eres toda nuestra.
Una sensación de mareo se adueña de mi cuerpo mientras caigo sobre la mesa al lado de las ranas rojas de tomate. No se que va a pasar pero estoy sintiendo que no podré contarlo. Me despeño mentalmente al caer, impactando sobre una capa verde que descubre el cuadro que tapaba.
El lienzo Aquelarre de Goya aparece para dar ambientación definitiva a la fiesta:
El diablo en forma de enorme macho cabrio y con sus enormes cuernos en vertical se suma a la celebración de la velada con estética recalcitrante.
Boro. 040218
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