lunes, 19 de marzo de 2018

Poco hecho



Poco hecho

Conduce su furgoneta y en la radio suenan “Love of Lesbian”, no es que sus canciones le gusten especialmente pero las letras le parecen interesantes, reflexiona sobre trozos de frases que hablan de libros de auto-ayuda, Murakami, el sexo, la muerte y cómo sobreviven los seres vulnerables en un mundo inestable. No se cree vulnerable, al contrario, hace ya tiempo que se siente crecida y poderosa, se han despertado en ella instintos que le atrapan y en cierta medida también le preocupan.

Esta mañana temprano salió de Corral Rubio, quiere llegar pronto a la clínica en Albacete, es posible que cuando llegue, el pequeño Saul ya esté muerto, ayer lo dejó solo y agonizando, aún tiene presente su respiración entrecortada y el movimiento fatigoso de su abdomen, ya ha decidido que si no ha muerto le ayudará a morir. Todavía se pregunta porque estudió veterinaria, pero sabe que le atrae la muerte y le gusta estar presente cuando la vida se detiene, ver como la quietud y la falta de aliento inundan un cuerpo.

De pequeña en él pueblo jugaba con sus primos a ¨morirse¨ como ella decía, se desplomaba de repente y dejaba su cuerpo inerte en el suelo. Así podía estar horas, paralizada como en trance, llegaba a controlar su respiración y podía debilitarla hasta el límite vital haciéndola casi imperceptible. Luego se dejaba zarandear y arrastrar como un amasijo de carne, apretujada y pellizcada, continuaba impasible, incluso alguno de sus primos más osados llegaba a meterle mano por debajo del vestido apartando su bragas y buscando su sexo con dedos escrutadores, pero ella seguía igual, inalterable y estática, con los ojos cerrados como si ya no habitara vida alguna en su cuerpo.

También recuerda como le gustaba ir a la carnicería de su tío Tomas, admiraba su habilidad como matarife y le encantaba contemplar como descarnaba los cuerpos aun calientes de los animales para convertirlos en piezas descabezadas que luego colgaba en la cámara frigorífica. En alguna ocasión su tío le enseñó de forma furtiva como temblaban algunas de esas piezas suspendidas de los ganchos, para ella, aquello era algo mágico y tétrico.

Pero lo que más le atraía realmente de la carnicería era la imagen de su tía Miguela sentada frente una fría mesa de acero inoxidable agarrando pedazos de carne para meterlos en la trituradora. Lentamente su tía hacía girar la manivela y las cuchillas desmenuzaban músculos, grasas y nervios, para convertirlos en un montón de carne picada que salía por los orificios de la máquina y caían sobre un enorme papel de estraza. Muchas veces su tía, con cierta complicidad, hacía que Dolores se acercara a la mesa para poder apreciar el aroma de la carne fresca, cogían un puñado con las manos y jugando con su textura se la llevaban a la boca, de ella aprendió a masticar y apreciar el sabor de la carne recién cortada. Además recuerda el olor característico de la carne que se quedaba impregnada en sus dedos y como a lo largo del día se los llevaba a la nariz para revivir esos momentos, sin dejar de pensar que hubiera ocurrido si metiera un dedo por la tolva de la máquina.



Ya tiene aparcado el coche frente a la clínica, coge su maletín y sube la persiana metálica con energía, odia el letrero “Life Canin” y la imagen del perro sonriente que preside la puerta de entrada, piensa que no debió de hacer tantas concesiones a su socio. Desde el vestíbulo se oyen los estertores del animal, enciende las luces y se dirige a su despacho, deja el maletín sobre la mesa para ponerse una bata verde del perchero y atravesar el pasillo que conduce a la sala de jaulas, allí esta Saul, tumbado, el perro se ha percatado de su presencia y la persigue con el hocico buscando su atención. Dolores se acerca a su jaula, abre la puerta y le quita el collar, ambos se miran por unos instantes, ella le sonríe mientras le atenaza la boca con una mano y comprime fuertemente su cuello con la otra, el perro se resiste pero las manos de Dolores son rudas y fuertes.

Dolores observa ahora la imagen inerte del animal y de forma inconsciente se lleva las manos a la nariz, aun puede distinguir en sus dedos restos de ella, acaba de recordar la visión desnuda de Mónica, tumbada y abandonada en la cama, mostrando su cuerpo vulnerable, sonrosado y tierno, poco hecho. Mónica es una joven vegetariana, delgada y elegante que trabaja de dependienta en Mango, las dos saben que su relación no atraviesa un buen momento, aun así hoy temprano han dejado que sus lenguas se exploren y acaben encontrando sus sexos.

Mónica está cansada de juegos, pero esta mañana ha vuelto a obedecer cuando Dolores le ha puesto una mano en su garganta y le ha dicho al oído, “- hazte la muerta”, mientras la masturbaba de forma frenética. El placer y la agonía se han unido por un momento hasta correrse. Después silencio y calma, Mónica ha permanecido tumbada en la cama, relajada y ausente, Dolores se ha ido a la ducha y ha puesto su canción preferida “Love is to Die” de Warpaint.

A Dolores le pierde el cuerpo apetecible de Mónica y la inocencia perturbadora que le rodea, pero el miedo se ha apoderado de su relación, sabe que la quiere dejar y no soporta la idea del abandono. Es un sentimiento que le persigue desde la infancia cuando fue abandonada por sus padres en Coral Rubio, criada por su abuela y tíos tuvo que sobrevivir en un ambiente rural cargado de juegos masculinos ausencias maternas y sin espacio para la compasión, donde la convivencia con los animales hace que la vida y la muerte se entrelacen en lo cotidiano. Dolores no entiende a los seres vulnerables, piensa que deben ser sacrificados.

Mónica ha comenzado a dudar de su sexualidad, quiere ternura, le atrae lo bello y elegante y está cansada de juegos y dominaciones, empieza a estar asustada, hace unos días encontró escondido en el armario dos bisturíes unidos al consolador que tanto placer les ha proporcionado y cada vez que inician su ritual amoroso de juegos cierra los ojos y espera que esta vez no le ponga el collar de perra, le meta el consolador por la vagina y le diga al oído “muérete”.



Paco Florentino

19-03-2018

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